Quinquela, restaurant que desde su nombre y su ubicación homenajea a tantos símbolos del Rio de la Plata Su nombre: juego de palabras y de tipografía, dialogo entre épocas. Benito Quinquela Martín, pintor esencial del puerto de la Boca, nacido en Buenos Aires cuando se iniciaba la construcción del edificio El Globo en otra orilla -montevideana-, maravilloso autor de obras atmosféricas que transportan a la vida de La Boca hace cien años, pero también a todos los puertos, incluso el puerto de Montevideo frente al cual abrió sus puertas este hermoso restaurant.
Y mucho más acá en el tiempo aparece Joaquín Salvador Lavado Tejón el historietista genial argentino, a quien todos conocemos por Quino. Imposible leer el nombre -¿el título?- del restaurant, escrito con la tipografía de Quino sin pensar en ambos: uno pintaba la ruda vida en el puerto con resignación y también amor, el otro retrataba en sus tiras cómicas a la vida y preocupaciones de una familia típica argentina, que bien podría ser uruguaya. Ambos de alguna manera son además de argentinos rioplatenses.
El restaurant Quinquela ocupa la esquina del edificio patrimonial Casa El Globo, polo de negocios recientemente inaugurado en Colón y la rambla 25 de mayo, frente a la entrada pasajeros del puerto de Montevideo. La ubicación del emprendimiento es muy simbólica y nació en la visión de Valentín Bueno, importantísimo empresario argentino que soñó y concretó un lugar donde empresarios y emprendedores se cruzan para potenciar y dar vida a sus proyectos. Enamorado de la arquitectura patrimonial, convencido de que cuando a un país le va bien su casco histórico se valoriza, Valentín Bueno optó por esta ubicación estratégica para su emprendimiento y eligió, para transformar a la ruina en realidad, al estudio de arquitectura Berthet-Mendez-Taranto que trabajó asociado con el estudio Correa-Egaña El emprendimiento -y nuestra querida Ciudad Vieja- se merecían un restaurante con las cualidades de Quinquela.
Quinquela abrió sus puertas en setiembre de 2025, ocupando la esquina de la planta baja, donde durante más de medio siglo y hace más de medio siglo hubo otro restaurant. Jorge Luis Borges imagina en su Libro de la arena que Avelino Arredondo, magnicida del presidente uruguayo Idiarte Borda, planeó el asesinato en una de las mesas del restaurant.
El noviembre pasado el Proyecto de Casa El Globo fue reconocido con el premio “Five Stars” de los “International Property Awards” quienes valoraron a nivel arquitectónico la cuidadísima intervención en un edificio patrimonial que estaba en estado ruinoso y, a nivel urbano, el impacto positivo y efecto dinamizador que está teniendo en su entorno.
La planta baja, donde ahora se ubica el espléndido Quinquela, fue durante décadas la viva imagen del deterioro de El Globo: había sido dividida en varios locales comerciales y después, cuando el edificio fue abandonado, sus ventanas fueron tapiadas. Los balcones estaban al borde del derrumbe, durante veinte años sólo lo habitaron palomas y ratas… La tristeza y desolación de esta esquina eran casi lo primero que se veía al desembarcar en nuestro puerto. Ahora Quinquela recuperó la vocación de restaurant de la esquina, empero con mayor jerarquía que el restaurant del Montevideo de hace cien años, pues el mundo y también Montevideo han cambiado. Las arquitectas optaron expresamente por generar un acceso en esquina y conectar al restaurant internamente con los accesos a los espacios de oficinas de El Globo. Es una forma de uso típica de la contemporaneidad que rechaza la compartimentación: Quinquela es una parte esencial de El Globo, pero no es solo de El Globo, sino que se abre a la ciudad.
La espacialidad de Quinquela es parte del placer de comer allí. Se han mantenido los techos de más de 5m de altura -desde los que cuelgan magnificas luminarias con caireles de cristal-, se han recuperado los vanos que dan al exterior, se construyó un entrepiso alejado de la fachada y en obra descubrimos un sótano que no figuraba en ningún plano y que ahora es en parte una cava de vinos, en parte área de apoyo de la cocina.
En otra guiñada a la modernidad la cocina está a la vista. Comer allí es una experiencia que apela a todos los sentidos: los aromas de la cocina, el placer sensorial del interior del restaurant, -dónde se exhiben obras originales excepcionales de Quinquela- la mirada que disfruta del exterior a través de las aberturas en arco de fachada (que en su base tienen jardineras para dar privacidad). En el restaurant se optó expresamente por tener un número de mesas que permita que el espacio fluya y también la privacidad de las conversaciones, sean estas intimas o de negocios. El interiorismo estuvo a cargo del equipo de Conway + partners. Desde el interior y desde las mesas ubicadas sobre la calle Colon, recientemente peatonalizada, se respira y disfruta de la atmosfera del puerto de Montevideo, imagen en clave torresgarciana, que también es parte de nuestro patrimonio.














