10 ARQUITECTOS PARA EL 2026

El Uruguay que se proyecta

Por Martín Flores

 

Cada generación tiene sus protagonistas. Estudios que, con trabajo sostenido, perspectivas y una manera propia de entender el proyecto, logran interpretar el tiempo que les toca vivir y, al mismo tiempo, anticipar el que se viene.

Los diez estudios reunidos en esta edición representan algunas de los lápices más consistentes y relevantes de la arquitectura uruguaya contemporánea. Desde trayectorias consolidadas hasta estudios que han sabido posicionarse con fuerza en los últimos años, todos comparten una misma convicción, la arquitectura es una herramienta capaz de transformar la manera en que habitamos.

Conforman un mapa diverso y complementario de pensamientos, escalas y enfoques. En sus obras conviven la precisión técnica, la sensibilidad por el lugar, la innovación y una profunda comprensión del vínculo entre arquitectura, ciudad y calidad de vida.

Más allá de sus diferencias formales, existe entre ellos como denominador común la capacidad de convertir ideas en espacios con sentido. Edificios, casas, desarrollos urbanos, corporativos y comerciales que no resuelven programas y que construyen experiencias y aportan valor al entorno.

Mirar su trabajo es también asomarse al futuro del país. Un Uruguay que crece, se densifica, se transforma y encuentra en la arquitectura una de sus expresiones más lúcidas.

Proyectar es imaginar nuevas formas de vivir, de encontrarnos y de dejar un dibujo perdurable en el territorio.

Estos diez estudios están diseñando algunos de los edificios más significativos del presente. Están ayudando a definir, con rigor y sensibilidad, la arquitectura que marcará el Uruguay de los próximos años.

 

 

Gómez Platero Arquitectura & Urbanismo

Estudio Gómez Platero recorre una historia que fue construyendo una de las plataformas de arquitectura y urbanismo más consistentes de la región. Desde la mirada del Arquitecto Martín Gómez Platero, el estudio entendió temprano que el proyecto empieza mucho antes en la lectura del territorio, y sigue mucho después, en cómo ese proyecto impacta, crece y se sostiene en el tiempo. En sus primeras etapas, el estudio fue consolidando un lenguaje propio, siempre apoyado en la lógica y en una fuerte vocación por el desarrollo urbano trata de entender cómo se construye ciudad. Esa mirada los fue llevando naturalmente a trabajar en proyectos de mayor escala, donde la arquitectura empieza a dialogar con variables más complejas: infraestructura, mercado, paisaje, gestión. Hoy, el estudio opera en otra dimensión. Con presencia internacional y una estructura sólida, ha logrado posicionarse como un actor clave en la articulación entre diseño y desarrollo. Proyectos como Carrasco Boating, Cala de yatch y Selenza en Punta del Este muestran esa capacidad de operar en distintas escalas sin perder claridad conceptual. Hay una línea que se mantiene, entender cada intervención como parte de un sistema mayor, donde el proyecto no es un objeto aislado, sino una pieza dentro de un todo. En un contexto donde las ciudades están en plena transformación, Estudio Gómez Platero parece cómodo en la complejidad. Su futuro está en profundizar esa condición de estudio-plataforma: integrar urbanismo, arquitectura, datos, desarrollo y estrategia en una misma mesa. Pensar en términos de impacto, de sostenibilidad real, de nuevas formas de habitar Y en ese terreno es donde hoy marcan diferencia.

 

Diego Harispe

Hablar del Arquitecto Diego Harispe es entrar en una práctica donde la arquitectura se vive casi como un oficio preciso, sensible y profundamente conectado con la materia. Hay una coherencia muy clara en su recorrido, una forma de hacer que no busca imponerse, sino encontrar el tono justo en cada proyecto. Sus comienzos están marcados por una escala más íntima, donde la casa aparece como laboratorio. Ahí es donde se empieza a construir su lenguaje: el cuidado por el detalle, la relación con el paisaje, el uso honesto de los materiales. No hay gestos innecesarios. Hay intención. Y sobre todo, hay tiempo puesto en cada decisión. Con el paso de los años, esa lógica se fue consolidando en obras que hoy definen su identidad. Proyectos como Grou Abitat y Be Park Life muestran esa manera de trabajar donde la arquitectura no compite con el entorno, sino que se apoya en él. Diego Harispe mantiene esa misma línea, pero con una madurez que se nota en la síntesis. Sus proyectos son cada vez más claros, más depurados, más esenciales. Hay una búsqueda por reducir, por quedarse con lo necesario, sin perder intensidad. Y eso, en un contexto donde muchas veces la arquitectura se vuelve ruido, tiene un valor enorme. El camino del estudio parece ir en esa misma dirección: profundizar en una arquitectura cada vez más transparente pero más potente. Seguir explorando la relación entre técnica y sensibilidad.

LGD

Habla de Leonardo García Dovat es hablar de una línea de trabajo que se construye desde la precisión y el control, pero también desde una lectura muy clara de cómo se hace ciudad hoy. Su recorrido no aparece desde el gesto, sino desde la consistencia. Desde el hacer. A lo largo del tiempo fue consolidando una práctica donde la arquitectura no busca destacarse por ruido, sino por cómo se implanta, cómo resuelve, cómo envejece. Hay algo muy consciente en esa manera de proyectar, cada edificio es parte de un sistema más grande. En sus primeras obras ya se percibe esa lógica. Proyectos donde la estructura ordena, donde la materialidad es honesta y donde la proporción tiene un rol central. No hay arbitrariedad. Hay decisión. Hoy, el estudio está vinculado a una arquitectura que dialoga directamente con el desarrollo inmobiliario, pero sin perder criterio disciplinar. Edificios residenciales, piezas urbanas que buscan equilibrio entre eficiencia y calidad espacial. en un contexto donde muchas veces manda únicamente el número, lograr arquitectura con carácter y control es una toma de posición. LGD Arquitectos funciona como una estructura donde los procesos están claros y donde el proyecto se entiende como una suma de variables: diseño, costo, tiempo, construcción. Todo en tensión, todo en equilibrio.

 

Sitio Arquitectura

Sitio Arquitectura, dirigido por Fernando Pereira, Alejandra Kossak y Florencia Bellini es hablar de una generación que entendió que la arquitectura no es solo objeto, sino sistema, contexto y tiempo. Un estudio que no se impone, sino que se posiciona. Y ahí está su fuerza. Sitio nace desde una lógica de operar con inteligencia en el territorio. En un Uruguay donde muchas veces la arquitectura quedó atrapada entre lo correcto y lo previsible, el estudio empieza a construir un discurso propio, apoyado en decisiones precisas más que en gestos grandilocuentes. Hay en sus primeras obras una búsqueda silenciosa en entender el lugar, leer la escala, trabajar con lo existente. No hay ansiedad por destacar, sino por pertenecer. Y eso, en arquitectura, es mucho más difícil. Hoy, Sitio Arquitectura se mueve con una madurez interesante. Sus proyectos muestran control, pero también libertad. Hay una síntesis entre técnica y sensibilidad que se empieza a consolidar como identidad. Trabajan bien la materialidad, el vacío, la relación interior-exterior, pero sobre todo manejan bien algo que no siempre se puede enseñar: el criterio. En un escenario donde la arquitectura muchas veces cae en lo inmediato —en la imagen, en el render, en la venta— Sitio logra sostener un discurso más profundo, sin perder vigencia. El desafío ahora no es crecer, es trascender. Y para eso, Sitio tiene una ventaja: ya entendió que la arquitectura no es un estilo, es una postura.
Si logran mantener esa coherencia, pero ampliando escala —más ciudad, más programa, más complejidad— pueden convertirse en uno de los estudios que realmente incidan en cómo se construye el territorio contemporáneo en Uruguay.

 

RMA Arquitectos

RMA Arquitectura, dirigido por Matías Artagaveytia, Nicolas Montaño y Carlos Ravecca, aparece en un momento donde la escena local empezaba a abrirse a nuevas formas de pensar el proyecto. Desde el inicio hubo una intención clara de correrse de lo obvio, explorar tipologías, cuestionar escalas, trabajar desde una lógica más conceptual. Sus primeras obras ya dejaban ver esa incomodidad productiva, esa búsqueda por ir un poco más allá de lo esperado. El estudio se planta con una identidad definida. Hay una coherencia en su manera de proyectar que combina rigor y exploración. Sus obras manejan bien la tensión entre lo abstracto y lo construido, entre la idea y la materia. Hay decisiones que incomodan, que rompen cierta inercia del mercado uruguayo, y ahí es donde aparece su valor. En un contexto donde muchas veces se repiten fórmulas, RMA insiste en investigar. Y esa insistencia se deja ver en proyectos que tienen carácter, que no pasan desapercibidos. Si logran sostener esa actitud crítica pero ampliando impacto —más ciudad, más infraestructura, más interacción con lo público— pueden convertirse en un actor clave en la definición del paisaje contemporáneo uruguayo. El riesgo, como siempre, es quedarse en la idea. Pero cuando la idea se construye bien, marca el camino.

 

Sentido Arquitectura

Sentido arquitectura aparece desde un lugar bastante honesto. Sin estridencias, sin necesidad de instalar una arquitectura forzada. Sus primeras obras ya dejaban ver una preocupación por lo esencial: el habitar, la escala humana, la relación con el entorno. Hay una búsqueda por hacer arquitectura que funcione, pero también que se sienta. En un contexto donde muchas veces el proyecto se apura, los arquitectos Matias Finocchietti y Federico Méndez eligen otro ritmo: observar, entender, y recién ahí intervenir. Hoy el estudio trabaja con una claridad que se vuelve su principal herramienta. Sus proyectos no están cargados de gestos innecesarios; hay una depuración que habla de criterio. Materiales bien elegidos, espacios que fluyen, decisiones que parecen simples pero están muy pensadas. No es una arquitectura que quiera imponerse, sino acompañar. Y en esa lógica aparece algo interesante: una conexión bastante directa con quien la habita. En un mercado donde muchas veces la arquitectura se vuelve producto, Sentido mantiene cierta distancia de eso.

 

Kopel Sánchez 

Kopel Sánchez Arquitectos es un estudio que entendió temprano algo que no todos logran: cómo moverse entre la escala real del mercado y la ambición de hacer buena arquitectura. Sin discursos grandilocuentes, pero con una eficacia muy clara. Kopel Sánchez se forma en un terreno bastante concreto, el de la arquitectura que se construye, que se vende, que entra en la lógica del desarrollo. Pero desde ahí, lejos de quedarse en lo básico, empiezan a trabajar con una cierta inteligencia proyectual que eleva el estándar. Sus primeras obras ya mostraban una preocupación por el orden, la repetición bien manejada, la claridad tipológica. No había necesidad de inventar demasiado, sino de hacer bien lo que había que hacer. Y eso, en ese segmento, ya es mucho. Hoy el estudio Liderado por Sebastián Sánchez y Fabián Kopel se posiciona con solidez en el ámbito de la vivienda colectiva y los desarrollos inmobiliarios. Hay una lógica muy afinada en cómo resuelven plantas, circulaciones, fachadas. Todo parece estar donde tiene que estar. Pero lo interesante es que dentro de esa racionalidad aparece también cierta sensibilidad: el manejo de la proporción, la luz, la materialidad. No es solo eficiencia, hay intención. En un contexto donde muchos proyectos se vuelven genéricos, Kopel Sánchez logra mantener identidad sin salirse del sistema. Y eso es un equilibrio difícil. Kopel Sánchez está en ese punto. Donde ya probó que sabe hacer. Ahora le toca decidir hasta dónde quiere llegar.

 

Viñoly Architects

Rafael Viñoly Architects es salir de la escala local y entrar en una liga donde la arquitectura opera como infraestructura, como símbolo y como pieza de ciudad al mismo tiempo. Es otro tablero. Y Rafael Viñoly supo jugarlo. El estudio nace con una base muy clara: rigor técnico y ambición global. Desde sus primeras obras importantes, Viñoly entendió que la arquitectura podía —y debía— asumir complejidades mayores: grandes luces, programas híbridos, edificios que no solo alojan funciones, sino que organizan dinámicas urbanas. Proyectos como el Tokyo International Forum ya marcaban esa línea: estructuras potentes, espacios públicos interiores de gran escala, una arquitectura que no le teme al desafío técnico ni a la monumentalidad. Hoy, el estudio liderado por Román Viñoly y Sebastián Goldberg se posiciona como una práctica global consolidada. Sus obras están en distintas partes del mundo, y hay una constante: la capacidad de resolver programas complejos con una claridad casi ingenieril.
Edificios como el 432 Park Avenue o el 20 Fenchurch Street muestran esa dualidad entre potencia formal y precisión estructural. No es una arquitectura tímida. Es directa, a veces polémica, pero siempre consciente de su impacto. En un escenario global donde muchos estudios se diluyen en tendencias, Viñoly mantuvo una línea: hacer arquitectura que pese. El futuro del estudio tiene un desafío particular, cómo sostener esa escala y esa presencia en un contexto que está cambiando rápido —ambiental, social, tecnológicamente. La arquitectura de gran escala ya no puede apoyarse solo en la proeza técnica; necesita incorporar nuevas lógicas: sostenibilidad real, eficiencia energética, integración urbana más sensible. Esto está en su ADN —esa capacidad de hacer edificios contundentes— bajo estas nuevas condiciones, hace que sigan siendo protagonista en el escenario global.

 

Hauser

El arquitecto Germán Hauser tiene una forma muy particular de entender la arquitectura. No desde el ego del autor, y si desde la capacidad de generar vínculos. Entre las personas y los espacios, entre la ciudad y quienes la habitan, entre la arquitectura y el tiempo. A lo largo de su recorrido, Hauser fue construyendo una obra sólida, reconocible y al mismo tiempo sensible. Sus proyectos siempre aparecen vinculados con el contexto. Hay una intención permanente de diálogo. Con el entorno, con los materiales y también con quienes participan del proceso creativo. Parte de la identidad de su trabajo tiene que ver justamente con eso, las colaboraciones. Los cruces. La capacidad de asociarse con arquitectos, desarrolladores y equipos distintos sin perder una mirada propia. En sus proyectos conviven escala, estética y experiencia urbana de una forma muy natural. Obras como Alma Brava, BRUSCO o Alma Duc muestran esa búsqueda constante por hacer arquitectura con carácter, pero también con permanencia. Espacios pensados para ser vividos, recorridos y apropiados con el tiempo. Hay una sensibilidad muy clara detrás de cada decisión, incluso en proyectos de gran escala. Lo interesante es que su arquitectura no intenta seguir tendencias. Tiene algo más profundo. Una identidad que fue madurando con los años y que hoy se percibe con mucha claridad. Materialidad, proporción, luz, textura. Todo aparece trabajado desde una lógica coherente y muy personal. Pero quizás lo más valioso de Hauser sea su manera de construir relaciones alrededor de la arquitectura. Porque más allá de los edificios, su recorrido habla de equipos, de vínculos creativos y de una visión compartida sobre cómo deberían crecer las ciudades.

 

Estudio Toro

En pocos años, Toro Arquitectos se ha consolidado como uno de los estudios más dinámicos e innovadores de la nueva generación de arquitectura uruguaya. Fundado y dirigido por Ernesto Figueroa, el estudio ha construido una identidad propia basada en una idea tan simple como poderosa: la arquitectura no solo debe ser bella y funcional, también debe generar valor. Con sede en Montevideo y una fuerte presencia en Punta del Este, TORO trabaja en arquitectura residencial, comercial y gastronómica, tres áreas en las que ha logrado desarrollar un lenguaje contemporáneo, preciso y profundamente conectado con las necesidades del cliente. Su enfoque combina diseño, estrategia y rentabilidad, entendiendo cada proyecto como una oportunidad para potenciar una marca, mejorar la experiencia del usuario y maximizar el valor del espacio. La obra del estudio se caracteriza por una estética depurada y por una gran atención al detalle. Cada proyecto es concebido a medida, con especial cuidado en la materialidad, la iluminación y la construcción de atmósferas. Pero lo que distingue a TORO es su capacidad para interpretar el negocio detrás de cada encargo. En un restaurante, una tienda o un showroom, la arquitectura se convierte en una herramienta de posicionamiento y crecimiento. Entre sus trabajos más reconocidos se encuentran Aníbal Abbate, Gutiérrez Café, Wild Bakery, Rudy y Plaza de Chueca, además de residencias privadas en Uruguay y en el exterior. El showroom de Aníbal Abbate, es una muestra clara de su capacidad para transformar una estructura existente en una experiencia espacial sofisticada y memorable. La filosofía del estudio podría resumirse en una arquitectura sin ego. Una práctica que no busca imponer un estilo, sino encontrar la mejor respuesta para cada cliente y cada contexto. Esa mirada, apoyada en una fuerte comprensión comercial, ha permitido a TORO posicionarse como un socio estratégico para marcas, desarrolladores e inversores.

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