LA IBÉRICA, un legado vivo

Ema Delgado

Crecer suele ser un gesto visible. Se mide en metros cuadrados, en fachadas nuevas, en direcciones que se suman a una lista. Pero hay otra forma de expansión, menos evidente y más exigente, que no se deja reducir a la superficie: la que ocurre hacia adentro, en la estructura, en los procesos, en la manera de sostener lo que se hace. La Ibérica —fundada en 1892— parece haber elegido ese camino.

Lo que hoy se presenta como una nueva etapa, con la apertura de un local en Carrasco que se suma a Ciudad Vieja y Manantiales, no responde a una lógica de crecimiento acelerado. Hay, en cambio, una voluntad de ajuste fino, de calibración. Como si cada decisión —abrir, diseñar, seleccionar— debiera pasar primero por un tamiz más profundo: el de la coherencia. La ciudad, es cierto, se desplaza. Corre sus bordes, redefine sus centralidades. Pero seguir ese movimiento no implica simplemente trasladarse detrás de él. Supone entenderlo. Leer sus ritmos, sus pausas, sus nuevas formas de habitar. En ese sentido, la llegada a Carrasco no es una réplica ni una extensión: es una respuesta específica. Una casona recuperada donde el proyecto no busca imponerse, sino encontrar un tono justo entre lo heredado y lo contemporáneo. Algo similar ocurre en Manantiales. Allí, la tienda se despoja de toda solemnidad y se acerca al paisaje con una actitud casi transitoria, como si entendiera que el verano no admite estructuras pesadas. El local funciona entonces como una prolongación del afuera: liviano, permeable, dispuesto más a acompañar que a definir.

Esa capacidad de adaptación —de no repetir fórmulas— es, quizás, uno de los rasgos menos visibles y más determinantes de La Ibérica. A lo largo del tiempo, la empresa dejó atrás la idea de bazar para convertirse en un sistema más complejo, donde conviven la curaduría de objetos, el desarrollo de mobiliario y la construcción de experiencias de habitar. En ese sistema, la logística ocupa un lugar silencioso pero decisivo. La creación de un centro propio, capaz de gestionar miles de productos y sostener una rotación constante, no es un dato técnico: es una condición de posibilidad. Sin esa base, la promesa estética quedaría suspendida en el aire. Pero hay algo que no se delega ni se automatiza: la relación con el cliente. La venta personalizada, el asesoramiento, la traducción de planos en decisiones concretas siguen siendo el núcleo operativo. No como un servicio agregado, sino como parte constitutiva del proyecto. Porque diseñar un interior no es sólo elegir piezas: es interpretar una forma de vida.

Visitamos la nueva sede en Carrasco y dialogamos con Ema Delgado, tercera generación familiar ahora al frente del emprendimiento.

AYD:  «Ema, diriges una empresa con décadas de historia en el diseño de interiores uruguayo. ¿Cómo es cargar con ese legado y al mismo tiempo imprimirle tu propia visión?

EMA: Ser parte de la cuarta generación es un privilegio, pero también una gran responsabilidad. Yo creo en La Ibérica hemos logrado acompañar los cambios en el mercado sin perder nuestra identidad y nuestros valores como empresa. El profesionalismo sigue intacto. El esfuerzo con el que encaramos todos nuestros proyectos también.  Buscamos siempre un equilibrio entre respetar la historia y animarnos a innovar y aportar una visión más actual al negocio. Y siempre con una mirada de sostenibilidad de la empresa a largo plazo, no sólo pensando en resultados inmediatos sino en las próximas generaciones.

AYD:  «¿Por qué Carrasco? ¿Qué tiene este barrio que sentiste que era el lugar natural para esta expansión, y qué tipo de cliente o proyecto imaginan encontrar acá?»

EMA: Elegimos Carrasco porque es un barrio que combina el crecimiento y perfil de cliente alineados con nuestra propuesta. Teníamos gran parte de nuestros clientes viviendo o trabajando en Carrasco y las distancias se han vuelto más largas dentro de Montevideo, entonces fue un paso natural para nosotros buscar acercarnos. Estuvimos mucho tiempo buscando la locación perfecta. La compra de la casa fue en 2022, pero demoró mucho la aprobación del proyecto entonces terminó durando tres años y medio… estábamos empezando a buscar cuando arrancó la pandemia y eso hizo que cambien nuestras prioridades, pero era un paso lógico.

AYD: La oferta que manejan es muy amplia, con piezas que van desde lo clásico hasta lo contemporáneo. ¿Cómo logran que todo conviva con coherencia? ¿Cuál es el hilo conductor a la hora de seleccionar lo que producen localmente y lo que compran en el exterior?

EMA: Más allá de que una pieza sea clásica o contemporánea, la mirada detrás de la selección de cada producto es la misma. Hay una identidad de marca que atraviesa todo, cierta sobriedad y una intención clara de como se combinan las piezas. La oferta es muy amplia porque Uruguay es un país chico y la idea es que no todo el mundo tenga la casa igual. Estamos permanentemente innovando en productos. La cantidad de new ins que entra por mes debe rondar los 80 productos lo que implica una renovación permanente del stock. Y también conocemos mucho a nuestro cliente y ya sabemos lo que le gusta. Tenemos un trato súper cercano con el equipo de ventas y escuchamos mucho lo que piden los clientes y no tenemos. Así como te digo eso, si nos falta algún producto, pero no lo encontramos en el mercado a una relación calidad/ precio que no sea excelente, preferimos no tenerlo porque ahí está la reputación de la empresa atrás.

AYD:¿Cómo funciona en la práctica el servicio de asesoramiento que ofrecen?

EMA: Con los años nuestra oferta y categorías de productos se han ampliado muchísimo y eso nos permite ofrecer equipamiento de ambientes completos que representa hoy la principal unidad del negocio. Por ese motivo estamos profundizando en el servicio de asesoramiento, entendido como una parte central de la experiencia. El cliente final cada vez exige más herramientas de visualización para tomar decisiones y eso nos encanta porque nos brinda una mirada integral del proyecto y una mejora en el resultado. Por eso tenemos un equipo de diseño in house. Los asesoramos respecto a la mejor distribución del espacio y después en una etapa más avanzada y cuando el cliente lo requiere, nos ocupamos de todo. Hay clientes a los que le encantan nuestros productos, pero no se dan tanta idea de cómo combinarlos o no tienen el tiempo necesario para hacerse cargo, entonces lo delegan en nosotros y les resolvemos todo.  La idea detrás de cada proyecto, independientemente de que sea un ambiente, una casa entera o un proyecto corporativo, es generar confianza y construir una relación a largo plazo donde el cliente sienta que tiene un respaldo y una mirada profesional detrás de cada decisión.

AYD: En los últimos años se los percibe muy activos equipando proyectos de todo tipo, desde residencias privadas hasta espacios más grandes…

EMA: Yo creo que el crecimiento era un paso natural y es el producto de años de una propuesta clara y consistente en el tiempo. Cuando hay coherencia entre lo que se ofrece y lo que se entrega, eso siempre se traduce en recomendaciones y nuevos proyectos. También entendimos que fueron cambiando las necesidades y que teníamos que profesionalizar lo que estábamos ofreciendo. El otro punto clave es que hacemos un esfuerzo enorme por tener stocks interesantes para poder responder con la velocidad que la gente espera. Es imposible entrar al negocio de los equipamientos si no tienes stocks que te permitan responder.

AYD: Para alguien que está pensando en renovar o equipar su casa desde cero, ¿por dónde le dirías que empiece? ¿Qué es lo primero que aprende quien trabaja con ustedes sobre cómo habitar bien un espacio?»

EMA: Yo creo que las referencias de espacios que al cliente le gustan son siempre un buen punto de partida para ir entendiendo su estética. También es importante entender su estilo de vida, la cantidad de personas que viven en la casa, si hay niños, si hay mascotas, esos son factores que tenemos muy en cuenta a la hora de pensar en un espacio. Después optimizar el layout al máximo es la otra premisa con la que trabajamos. Vos podés tener en un mismo edificio dos unidades exactamente iguales y que una parezca mucho más grande que la otra y en eso, la elección de los muebles es todo. Con una buena distribución y una elección adecuada de las piezas no hay como equivocarse.

Fotografía : José Pampín

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