UN FLAMBOYAN EN LA CIUDAD

Estudio Villagalvez

En un entorno densamente urbanizado, donde el tejido residencial y el industrial conviven sin tregua, Casa Gálvez encuentra una oportunidad inesperada: el límite con un área verde que introduce en la vida cotidiana de la casa un privilegio poco común. Las visuales abiertas, la presencia de árboles añosos —un flamboyán y un eucalipto— y el murmullo constante del follaje restituyen al sitio una dimensión natural que parecía perdida.

Desde el exterior, el flamboyán se impone como el primer gesto arquitectónico. No es un simple accidente del paisaje, sino un árbol umbral que señala el acceso y orienta la experiencia inicial. La llegada se produce a través de un zaguán contemporáneo, un espacio cubierto de proporción vertical donde el hormigón aparente y un óculo circular abierto en la losa construyen una atmósfera intermedia, a medio camino entre el adentro y el afuera. La luz se filtra, dibuja la silueta del árbol y obliga al visitante a levantar la mirada, como si la casa reclamara, desde el inicio, una pausa contemplativa.

Superado ese umbral, el espacio se dilata de manera súbita en un volumen de doble altura que, reinterpretado desde una sensibilidad contemporánea, remite a la estructura simbólica de la troje mexicana. Aquel antiguo refugio agrícola se transforma aquí en el corazón social de la vivienda: un volumen de madera suspendido que alberga la cocina y el comedor en planta baja, y una sala de televisión y estudio en el nivel superior. Esta troje flotante organiza los usos colectivos y establece una continuidad espacial entre niveles, sostenida por la altura, la luz y el cruce de miradas.

El resto del programa se concentra en un volumen compacto, dispuesto como una pequeña torre que reúne los dormitorios y las áreas de servicio. Rodeado por patios, este cuerpo se abre o se repliega según la orientación, la necesidad de ventilación cruzada o los grados de privacidad requeridos, manteniendo siempre una relación activa con su entorno inmediato.

El patio central adquiere un papel esencial. Funciona como un dispositivo bioclimático que regula la ventilación natural y el asoleamiento a lo largo del día, pero también como un espacio de recogimiento. Sus muros protegen la intimidad, mientras las copas de los árboles se apropian del paisaje interior, generando una atmósfera serena, casi suspendida, donde la naturaleza vuelve a ser protagonista.

La composición volumétrica se articula a partir de tres cuerpos principales: el volumen de acceso, en diálogo directo con la escala del flamboyán; el volumen social, abierto y generoso en altura; y el volumen privado, más cerrado y cuidadosamente modulado. Estos cuerpos se enlazan mediante líneas curvas y una base de textura terrosa que actúa como mediación entre la organicidad del terreno y la geometría arquitectónica.

Casa Gálvez propone así una experiencia de habitar que es, a la vez, sencilla y reflexiva. Una arquitectura que no se entrega de inmediato, que se revela gradualmente a través de poros, sombras y recorridos, y que encuentra en el paisaje y en la memoria de la casa tradicional mexicana una manera renovada —y profundamente contemporánea— de ser vivida.

PROYECTO: Casa Gálvez

AUTOR: Estudio Villagálvez

AÑO: 2025

UBICACIÓN: León, Guanajuato, México.

ARQUITECTO: Christian Mauricio Villanueva Gálvez

SUPERFICIE: 230.00 m2

FOTOGRAFÍA: Jorge Succar

 

 

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