Marble Arch Place. Estudio Viñoly

Hay lugares en Londres donde la ciudad parece detenerse a mirarse a sí misma. Marble Arch es uno de ellos: un umbral entre el vértigo comercial de Oxford Street y la respiración abierta de Hyde Park, entre la piedra ceremonial y el tránsito incesante. En ese punto exacto, donde convergen historias, flujos y escalas diversas, se inscribe Marble Arch Place.

El proyecto ocupa el extremo occidental de Oxford Street, esa arteria legendaria del consumo y la multitud, y se despliega como un desarrollo mixto de dos edificios que reúne viviendas, oficinas, comercio, restaurantes y cine en una superficie total de 40.000 metros cuadrados. Ubicado inmediatamente al norte del Marble Arch —monumento catalogado de Grado I— y del área de conservación del Portman Estate, el conjunto no compite con el arco: lo acompaña. Su escala y su masa se ajustan al contexto urbano, funcionando deliberadamente como telón de fondo de la pieza histórica.

El terreno, de geometría trapezoidal y atravesado por flujos intensos de tránsito, impone decisiones precisas. La separación entre el volumen residencial y el de oficinas permite variar la continuidad de la fachada urbana, dialogar con los edificios vecinos y subrayar la esquina donde se encuentran dos de las vías más transitadas de la ciudad. Al mismo tiempo, el proyecto prolonga la vocación comercial de Oxford Street mediante un recorrido peatonal interior que atraviesa el predio y reorganiza la experiencia del peatón. El conjunto se compone de un edificio residencial de 18.090 metros cuadrados, que alberga 48 apartamentos, y de un edificio de oficinas de 11.100 metros cuadrados con terrazas abiertas. El volumen comercial, orientado hacia Oxford Street, se eleva con mesura hasta los siete niveles, respetando la altura del edificio contiguo. El residencial, en cambio, se orienta hacia Edgware Road, donde la presencia de torres es más habitual, y alcanza los diecinueve niveles, coronado por una cubierta verde desde la cual se abren vistas hacia Hyde Park.

Uno de los gestos más significativos del proyecto es la creación de espacio público exterior. En medio del ruido constante, de la circulación apremiante y de las multitudes, Marble Arch Place propone una pausa. Un oasis urbano, sereno, casi inesperado, que se abre como un contrapunto al frenesí de Oxford Street. En planta baja, los locales comerciales de ambos edificios continúan el frente activo de la calle y se articulan a través de un pasaje peatonal que corta el predio en diagonal, atrayendo la mirada y el movimiento hacia la esquina que mira al parque. Este nuevo ámbito público integra restaurantes y favorece la circulación hacia los comercios y espacios gastronómicos del entorno, extendiendo el tejido urbano en lugar de fragmentarlo. Bajo tierra, un basamento continuo de tres niveles conecta ambos edificios y alberga servicios residenciales, áreas de apoyo, un cine de 2.880 metros cuadrados y estacionamientos, resolviendo el programa sin sobrecargar el espacio visible.

El proyecto fue concebido para alcanzar la certificación BREEAM Excellent en sus componentes comerciales y el nivel 4 del Code for Sustainable Homes en el sector residencial, con una mejora sustancial en las emisiones de dióxido de carbono respecto de los estándares exigidos.

Marble Arch Place no aspira a convertirse en un monumento. Su ambición es más sutil y, quizá, más londinense: recomponer una pieza compleja de la ciudad, permitir que convivan el trabajo, la vivienda y el ocio, y ofrecer, en uno de los puntos más congestionados de Londres, un espacio donde la ciudad pueda, por un momento, bajar la voz.

 

Fotografías Will Pryce / Estudio Viñoly

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